Una de las necesidades más evidentes a la hora de realizar una acción formativa mediante una metodología de elearning es la de disponer de unos contenidos enfocados a las características de este medio. Si queremos aprovechar todas las ventajas que Internet pone a nuestra disposición, no deberían valer ya esas primeras aproximaciones en las que se incluían contenidos descargables en Word, PDF o Powerpoint, o simples conversiones a HTML. Cuando se aboga por sistemas en los que la figura del profesor se convierte en un “soporte” para el aprendizaje individual del alumno, bien sea a través de correo electrónico, foros o incluso el teléfono, cobra una especial relevancia la calidad didáctica, funcional y estética de los contenidos que recibe el alumno.

La figura del profesor en este tipo de metodologías flexibles no es la fuente principal de conocimientos. Éste se convierte en un posibilitador o facilitador, en un motivador del aprendizaje del alumno, que presta su apoyo en caso necesario, o que controla que el proceso se esté llevando de una manera adecuada.  El alumno se “enfrenta” solo al material didáctico, de ahí su importancia.

La experiencia en el diseño de contenidos tanto transversales como especializados nos ha demostrado que un contenido online debe tener ciertas características para lograr los objetivos propuestos:

  • Actualizado: es una característica lógica, pero que no siempre se produce. El grado de obsolescencia varía mucho en función de la materia pero es un factor a tener en cuenta.

  • Adaptable/adaptado: la secuencia didáctica o los itinerarios formativos, no deben ser iguales para todos los alumnos, debe adaptarse a las respuestas dadas por estos. De este modo se consigue un grado de dificultad progresivo no aburriendo o frustrando al alumno. Esto implicaría la utilización de pretest y de itinerarios formativos múltiples. Por otro lado, es evidente que el contenido tiene que estar adaptado a las características de los alumnos. No es lo mismo un contenido para niños, que para adultos, ni es lo mismo para recién licenciados que para profesionales, etc.

  • Atractivo: el contenido debe llamar la atención del alumno, resultarle atractivo. Es como una especie de “deslumbramiento”. Es importante para captar esa primera atención, aunque una vez que el alumno se acostumbra ya no le suele dar importancia.

  • Gráfico: la cantidad de texto debe ser la mínima posible, y es necesario utilizar la potencialidad de tecnologías como flash para animar procesos, hacer demostraciones, interrelaciones, así como utilizar cliparts o fotos que refuercen el significado.

  • Multimedia: es importante aprovechar la tecnología multimedia, combinando racionalmente texto con fotos, texto con fotos y audio, videos y texto, voz en off, efectos se sonido, etc.

  • Directo: el lenguaje a utilizar en este medio deber ser lo más claro y directo posible, la lectura en pantalla es difícil y por tanto, hay que hacer un esfuerzo de síntesis a la hora de diseñar un contenido online.

  • Lúdico: el viejo dicho de “la letra con sangre entra” ha dejado de tener vigencia. El aspecto lúdico, el juego, es una de las estrategias didácticas más efectivas, y hay que favorecer este aspecto a lo largo del material didáctico.

  • Práctico/Interactivo: debe tener continuas prácticas o ejercicios interactivos y continuas referencias a ejemplos o situaciones de la realidad. El alumno debe ser un sujeto activo, que interaccione con los objetos en pantalla, que no sea un mero espectador u oyente.

  • Recursos didácticos: en un contenido online se pueden emplear diferentes recursos didácticos, textos expositivos, esquemas, animaciones, ejemplos, mapas conceptuales, palabras de glosario, notas al pie, archivos de descarga, enlaces web, etc. Las posibilidades son casi ilimitadas.

  • Evaluativo: el alumno necesita conocer el resultado alcanzado, su progreso en el aprendizaje, por lo que son necesarios los test o ejercicios autoevaluados, que muestran el resultado y una explicación del error automáticamente en pantalla.

  • Autosuficiente: si el apoyo de un docente es mínimo o pasivo es vital que el propio contenido incorpore los medios para que el alumno conozca la interfaz y solucione las dudas que le vayan surgiendo. Esto se consigue con la inclusión de tutoriales de uso, ayudas, preguntas frecuentes y la descripción de la iconografía empleada.

  • Completo: con este término me refiero a que evidentemente un contenido no puede abarcar todos los aspectos de una materia concreta. Hay un proceso de elección de lo que es importante, adecuado, pertinente. Pero Internet nos da herramientas para incluir estos materiales adicionales. De este modo podemos incluir ventanas emergentes, palabras de glosario, notas al pie, archivos de descarga y enlaces web. Son elementos optativos, no evaluados, pero que están disponibles como material de apoyo o consulta.

  • Otra característica que no afecta directamente al alumno, pero que si tiene una gran relevancia para el organizador o gestor de la acción formativa, es que sea compatible con la mayoría de las Plataformas o sistemas de gestión de aprendizaje, en otras palabras, que sea compatible con las especificaciones del estándar AICC/SCORM. Así garantizamos una independencia del proveedor de plataformas de e-learning y la posibilidad de distribuirlo o reutilizarlo independientemente del software o sistema donde resida.

 

Un contenido online, por tanto, no es un texto de Word pasado a HTML, es, o debe ser un material interactivo, práctico, directo, en definitiva, autoformativo. No podemos esperar que una acción formativa tenga éxito sin darle a los contenidos su verdadera importancia. El diseño instructivo de los contenidos online es un proceso interdisciplinar que implica a pedagogos, expertos en la materia, diseñadores, programadores, etc. y la utilización de programas especializados en diseño web, animación, retoque fotográfico, edición de video y audio, etc.

Diseñar un contenido online de estas características requiere un cierto esfuerzo en tiempo y dinero, pero redunda en un beneficio directo para el alumno, que aprende con más facilidad, y para el organizador, al reducir la carga de trabajo de los docentes y tutores, que se pueden dedicar a tareas de seguimiento, a programar actividades, a evaluar, sin tener que focalizarse exclusivamente en la transmisión de los conocimientos. Los contenidos son una pieza fundamental de una acción formativa mediante e-learning, junto con el profesor/tutor, la metodología y la plataforma de e-learning.  Si queremos tener éxito en el e-learning no podemos descuidar ninguno de estos aspectos.

 

Juan Carlos Lozano

 


SCORM: Es un estándar promovido por ADL (Organismo norteamericano), que incluye un conjunto de especificaciones para la creación de objetos de aprendizaje reutilizables. Es por tanto, un estándar que se refiere únicamente a los contenidos y cuya filosofía es crear objetos o contenidos totalmente independientes de la plataforma de e-learning, que pueda ser reutilizables y/o apilables para conformar contenidos o cursos de nivel superior.

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